martes, septiembre 24, 2013




Hechizos en la cocina,

Alicia Esaín y Dolors Todolí,

Amigos de Papel, 2013.


Teodelina es una bruja moderna que combina lo nuevo con lo tradicional. Sabe de los miedos de los niños y quiere unir, de una vez por todas, el mundo de los monstruos con la infancia. Para ello se le ocurre una idea genial: abrir un restaurante en donde servirá platos novedosos para terminar con los miedos, para erradicar a esos monstruos que viven debajo de la cama, por ejemplo. Será un restaurante coqueto, muy bien pensado. Teodelina se atreve con una carta rompedora y no duda en acercarse a Internet porque ella es una bruja que va con los tiempos. Al final, su cueva restaurante está hecha un primor, solo faltan los invitados. ¿Nos atrevemos a entrar?
Esta es la historia que nos cuenta Alicia Esaín y que ilustra Dolors Todolí. Entre el verso y la prosa, Teodelina hace de las suyas y juega no solo con las palabras, sino con sus aliados naturales, la noche, la luna, el sol, el gato y los ratones. Pero no da ni pizca de miedo esta bruja, con su delantal blanco y su vestido lila. Dolors Todolí nos presenta a una bruja presumida, cariñosa y muy dinámica. Las ilustraciones, llenas de color y de detalles, hacen que los pequeños lectores se diviertan con cada una de los preparativos de Teodelina.
El texto, por otro lado, se mueve, se alarga y acorta al compás de los dibujos y de la propia narración.
Hechizos en la cocina es un libro delicioso que une la cocina con la hechicería y las pone al servicio de una buena causa: acercar el mundo infantil con el mundo monstruoso y demostrar que pueden convivir.
El álbum, muy cuidado, se presenta dentro de la colección “Hechizos de papel” y va destinado a los pequeños lectores e, incluso, a los que aún no saben leer.
Alicia Esaín se divierte al escribir este cuento y se nota por la alegría que transmite, por las ocurrencias que se le ocurren y por esa especial ternura que pone en la protagonista, Teodelina que más que bruja parece hada… pero con sombrero de bruja, nariz de bruja y gato de bruja. Alicia, por otro lado, juega con los nombres y emplea nombres castizos para unirlos con ese mundo propio de la magia, del misterio. Es como si quisiera desmitificarlo y ofrecérselo a los niños fresco, nuevo y lleno de humor. Hay, por otro lado, más de un guiño al lector, como, por ejemplo, en la ilustración final en la que Dolors Todolí dibuja a otro ser entrañable, también, monstruo, Oto, creado por Asunción Carracedo Gómez y protagonista de un par de cuentos infantiles.
Con Hechizos en la cocina, grandes y pequeños, pasaremos un buen rato y constaremos que en la cocina se dejen y destejen grandes asuntos, como el que Teodelina lleva entre manos.

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